Las autoridades colombianas propinaron un contundente golpe a las mafias digitales tras desmantelar una peligrosa red criminal dedicada a los secuestros virtuales y la extorsión. Lo alarmante del caso es que todo el centro de operaciones de esta estructura delictiva se encontraba plenamente activo desde el interior de un centro penitenciario del país.
Bajo la modalidad conocida como «llamada carcelaria», los delincuentes realizaban cientos de comunicaciones diarias para amedrentar a ciudadanos, haciéndose pasar por grupos armados o autoridades policiales.

El Modus Operandi: El terror a través del teléfono
La investigación, liderada por unidades élite del Gaula (Cuerpo de Fuerzas Especiales contra el Secuestro y la Extorsión), reveló una estructura milimétricamente organizada que operaba en dos frentes:
- La Fase Externa (Recaudadores): Red de colaboradores en libertad (muchas veces familiares o allegados de los reclusos) encargados de cobrar los dineros a través de empresas de giros rápidos o cuentas digitales.
- La Fase Interna (Llamadores): Reos que, utilizando tecnología de contrabando, perfiles falsos y bases de datos obtenidas de forma ilegal, ejecutaban la presión psicológica contra las víctimas.
La técnica del secuestro virtual consistía en contactar a una persona, asegurar que tenían a un familiar retenido (o simular que el familiar estaba en problemas judiciales) y exigir transferencias inmediatas de dinero bajo amenazas de muerte. En medio del pánico, las víctimas cedían a los pagos antes de poder verificar que sus seres queridos estaban a salvo.

Incautación masiva y capturas
Durante los operativos simultáneos en los pabellones carcelarios y en varias ciudades del país se logró la captura de los eslabones externos y la imputación de nuevos cargos a los cabecillas recluidos.
Entre el material incautado por las autoridades destacan:
- Decenas de teléfonos celulares inteligentes.
- Cientos de tarjetas SIM de diferentes operadores móviles.
- Agendas manuscritas con listas de nombres, números telefónicos y datos financieros de potenciales víctimas de extorsión.
Las autoridades colombianas reiteraron el llamado a la comunidad internacional y local a mantener la prudencia con la información que se comparte en redes sociales y a aplicar la consigna de prevención ante llamadas sospechosas: «Yo no pago, yo denuncio».





